¿Qué le pasa a nuestro organismo cuando bebemos Coca-Cola?
Después de 10 minutos
Las diez cucharadas de azúcar contenidas en un vaso de Cola
suponen un golpe devastador para el organismo. Sin embargo, después
de beber una lata de Coca-Cola una persona no vomita inmediatamente,
ya que el ácido fosfórico suprime el efecto del azúcar.
Después de 20 minutos
Se produce un aumento de los niveles de insulina en el torrente
sanguíneo. El hígado transforma todo el azúcar en grasa.
Después de 40 minutos
La ingestión de la cafeína ya se ha completado. Las pupilas se
dilatan. La presión arterial aumenta, ya que el hígado libera más
azúcar a la corriente sanguínea. Los receptores de adenosina se
bloquean, impidiendo así la somnolencia.
Después de 45 minutos
El cuerpo incrementa la producción de dopamina, una hormona que
estimula el centro de placer del cerebro y que tiene el mismo
principio de funcionamiento que la heroína.
Después de 1 hora
El ácido fosfórico se une al calcio, al magnesio y al zinc en el
tracto gastrointestinal, sobrealimentando así el metabolismo.
Aumenta la eliminación de calcio a través de la orina.
Después de más de 1 hora
Se hace sentir el efecto diurético de la bebida. El organismo
elimina calcio, magnesio y zinc, componentes de los huesos, así como
el sodio. En este momento la persona se siente irritable o débil. En
este contexto True Activist se pregunta si los consumidores son
conscientes del ‘cóctel’ que están ingiriendo cuando beben una
botella de Coca-Cola y disfrutan de su innegable efecto refrescante.
El ingrediente activo de la Coca-Cola es el ácido ortofosfórico.
Debido a su alta acidez, las cisternas en las que se transporta el
concentrado tienen que ser resistentes a materiales altamente
corrosivos. En general, la composición de uno de los productos más
promocionados de la compañía Coca-Cola, la Coca-Cola Light sin
cafeína, deja mucho que desear.
Esta bebida contiene agua carbonatada, E150d, E952, E950, E951,
E338, E330, E211 y aromas.
El agua carbonatada es agua con gas. Provoca secreción gástrica,
incrementa la acidez del jugo gástrico y causa flatulencia. Además,
no se utiliza agua mineral, sino agua convencional filtrada.
E150d: es un colorante alimenticio obtenido al procesar azúcar a
determinadas temperaturas, con o sin adición de reactivos químicos.
En el caso de la Coca-Cola, se le agrega sulfato de amonio.
E952: es ciclamato sódico, un sustituto del azúcar. El ciclamato
es un producto químico sintético con un sabor 200 veces más dulce
que el azúcar y que se utiliza como edulcorante artificial. En 1969
fue prohibido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de
EE.UU. (FDA), ya que esta substancia, igual que la sacarina y el
aspartamo, causó cáncer en la vejiga urinaria de ratas. En 1975
empezó a prohibirse también en Japón, Corea del Sur y Singapur. En
1979 la OMS (Organización Mundial de la Salud) volvió a permitir el
uso de ciclamatos.
E950: es acesulfamo de potasio, un compuesto 200 veces más dulce
que el azúcar que contiene éter de metilo y agrava el
funcionamiento del sistema cardiovascular. Asimismo, contiene ácido
aspártico, una sustancia que también puede excitar el sistema
nervioso y con el tiempo puede crear adicción. El acesulfamo se
disuelve de mal y no se recomienda que lo consuman niños ni mujeres
embarazadas.
E951: es aspartamo, utilizado como sustituto del azúcar en
productos para diabéticos. Es químicamente inestable, ya que a
temperaturas elevadas se descompone en metanol y fenilalanina. El
metanol es muy peligroso: entre 5 y 10 mililitros son suficientes
para destruir el nervio óptico y causar ceguera irreversible. Cuando
los refrescos se calientan el aspartamo se transforma en
formaldehído, un potente carcinógeno.
E338: es ácido ortofosfórico. Puede causar irritación de la
piel y los ojos. Se utiliza para la producción de sales de ácido
fosfórico de amoníaco, sodio, calcio, aluminio y también en la
síntesis orgánica para la producción de carbón vegetal y cintas
de película, de materiales refractarios, cerámica, vidrio,
fertilizantes, detergentes sintéticos, y en la industria médica,
metalúrgica, textil y del petróleo.
E330: ácido cítrico. Está muy extendido en la naturaleza y se
utiliza en la industria farmacéutica y en la alimentaria. Las sales
de ácido cítrico (los citratos) se usan en la industria alimentaria
y, en medicina, para conservar la sangre.
E211: es benzoato de sodio, utilizado como agente antiséptico y
antifúngico en productos alimenticios como confituras, zumos y
yogures de frutas. No se recomienda que lo consuman los asmáticos y
las personas que son sensibles a la aspirina. Un estudio realizado
por Peter Piper, de la británica Universidad de Sheffield, desveló
que este compuesto causa un daño significativo al desactivar el ADN.
Esto puede derivar en cirrosis y en enfermedades degenerativas como
el párkinson.
Los aromas son aditivos aromáticos desconocidos.
La Coca-Cola Diet es todavía peor, ya que el aspartame, que
reemplaza el azúcar en este refresco, convierte la bebida en un
veneno neurotóxico puro.
¿Necesitamos más razones para dejar de consumir Coca-Cola?
Fuente:
http://actualidad.rt.com/sociedad/view/106740-sucede-cuerpo-beber-coca-cola
Come mejor. Come Comida Real. Convertite en un Realfoodi y nota la diferencia en tu salud!!!!
Mostrando entradas con la etiqueta aditivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aditivos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 18 de diciembre de 2013
¿Que le pasa a nuestro organismo cuando bebemos Coca-Cola?
Etiquetas:
aditivos,
alimentos chatarra,
alimentos no saludables,
alimentos procesados,
aspartamo,
bebidas diet,
bebidas dieteticas,
bebidas light,
coca-cola. azucar,
colas,
colorantes,
conservantes,
pops
martes, 10 de septiembre de 2013
Sabores naturales: ¿a pollo?
De los cerca de 5.000 aditivos permitidos en la comida, más de la mitad son saborizantes. Miles de moléculas de sabor que no solo sirven como máscaras diseñadas para hacer que la comida luzca superseductora, sino también como el pilar mismo de algunas marcas. Un ejemplo es el aderezo de Kentucky Fried Chicken, un producto que tiene al menos siete saborizantes, casi una tercera parte del total de sus ingredientes: almidón natural modificado, maltodextrina, harina de trigo enriquecida (niacina, hierro reducido, mononitrato de tiamina, riboflavina, ácido fólico), grasa de pollo, sal, aceite de soya parcialmente hidrogenado, glutamato monosódico, dextrosa, aceites de palma y de canola, monoglicéridos y diglicéridos, proteína de soya hidrolizada, saborizantes naturales y artificiales (con proteína hidrolizada de maíz y leche), colorante de caramelo (tratado con agentes sulfatados), polvo de cebolla, inosinato disódico, guanilato disódico, especias, extractos de especias, con no más del 2% de dióxido de silicio agregado como agente antiaglomerante.
Este es un ejemplo raro en el sentido de que uno puede identificar la mayoría de los saborizantes. Lo más frecuente es que esto no sea posible. Usualmente están escondidos tras las opacas denominaciones de sabores naturales y sabores artificiales, los cuales incluyen elementos que se pueden saborear –frutas, notas de especias, gustos salados y agrios como el limón o el vinagre– y otras sustancias que no se pueden sentir, porque se usan para ocultar un sabor indeseado. De hecho, varios ingredientes que vienen en la comida procesada no saben muy bien y necesitan disimularse. Además de la proteína de soya, está el gusto amargo de la mayoría de los endulzantes artificiales y de conservantes como el benzoato de sodio y el sorbato de potasio, que producen lo que se conoce como “quemadura por preservantes”. La compañía alemana Wild vende un producto para modificar el sabor de la estevia, que “tiene este horrible y persistente gusto a regaliz”, como me dijo Marie Wright, jefe de sabores artificiales de la empresa. Las vitaminas adicionales, como es de suponer, saben “vitaminosas”. La B1, en particular, puede tener el aroma de un huevo podrido.
Un chef prepararía una salsa usando grasa de pollo y caldo, junto con mantequilla, cebollas, harina, crema, sal, pimienta y quizá vino blanco. Pero la mayoría de procesadores industriales no pueden darse estos lujos. Utilizar ingredientes reales no solo es más caro, sino que usualmente es ineficaz, pues con frecuencia a los sabores volátiles y frágiles de la madre naturaleza no les va muy bien en su paso por la línea de producción. Las pócimas de las compañías son mucho más fuertes, como las que producen Wild, International Flavors & Fragances (IFF); Gividuan, la empresa de sabores más grande del mundo; la compañía suiza Firmenich; la tienda alemana Symrise, y Sensient, entre otras pocas.
“Si usted toma una fresa fresca después de procesarla, no sabe a nada”, me explicó Wright, para justificar por qué la producción de alimentos depende tanto de la industria global de saborizantes, que mueve al año unos 12.000 millones de dólares.
Parte de la demanda de saborizantes está emparentada con la forma en que se cultivan las plantas y se crían los animales en el mundo. Wright me propuso que, si estaba tan interesada, hiciera un test en casa.
Me dijo que tomara tres pollos enteros. Uno corriente, de los baratos que se encuentran congelados en los supermercados; uno orgánico producido en masa, como los de Bell & Evans; y otro, que ella llamó un “pollo feliz”. Se refería a un ave que hubiera pasado su vida libre, corriendo por ahí y con una dieta evolutiva de pasto, semillas, insectos y gusanos. Wright me pidió que los asara en mi cocina y notara el sabor. “El pollo barato –me dijo– tendrá un mínimo gusto debido a su corta vida, sin acceso a luz natural y engordando con una dieta monótona de maíz y soya. El pollo de Bell & Evans tendrá unas “leves notas rostizadas y grasosas”, y el “pollo feliz” será “incomparable, con un hondo y suculento sabor a nueces”. Wright, como se podrán imaginar, prefiere consumir pollos de la variedad “feliz”, que su marido, también experto saborista (él trabaja desde casa, como consultor privado), generalmente cocina.
Yo ya sabía un poco sobre este tema. Meses antes de conocer a Wright, había tomado un curso acerca de cómo pueden reproducirse los sabores del “pollo feliz”. En medio del área suburbana de Nueva Jersey, visité una compañía llamada Savoury Systems International, un pequeño consorcio especializado en el universo del sabor. Como lo sugiere su nombre, la compañía crea exquisitos sabores a carne para la industria de alimentos. Su sede está en la esquina de un parque de oficinas en Branchburg y, como ocurre en todas las operaciones con laboratorios o sitios en los que se preparan ingredientes, la oficina está permeada por un olor. Este aroma va evolucionando durante el día. Cuando entré al edificio era dulce, frutoso y carnoso, como si alguien estuviera horneando pasabocas con sabor a pollo. Más tarde, cuando me iba, olía a bollos de salchicha. El olor a comida había superado la fragancia del Air Wick enchufado en un tomacorriente de la salita.
Este es un ejemplo raro en el sentido de que uno puede identificar la mayoría de los saborizantes. Lo más frecuente es que esto no sea posible. Usualmente están escondidos tras las opacas denominaciones de sabores naturales y sabores artificiales, los cuales incluyen elementos que se pueden saborear –frutas, notas de especias, gustos salados y agrios como el limón o el vinagre– y otras sustancias que no se pueden sentir, porque se usan para ocultar un sabor indeseado. De hecho, varios ingredientes que vienen en la comida procesada no saben muy bien y necesitan disimularse. Además de la proteína de soya, está el gusto amargo de la mayoría de los endulzantes artificiales y de conservantes como el benzoato de sodio y el sorbato de potasio, que producen lo que se conoce como “quemadura por preservantes”. La compañía alemana Wild vende un producto para modificar el sabor de la estevia, que “tiene este horrible y persistente gusto a regaliz”, como me dijo Marie Wright, jefe de sabores artificiales de la empresa. Las vitaminas adicionales, como es de suponer, saben “vitaminosas”. La B1, en particular, puede tener el aroma de un huevo podrido.
“Si usted toma una fresa fresca después de procesarla, no sabe a nada”, me explicó Wright, para justificar por qué la producción de alimentos depende tanto de la industria global de saborizantes, que mueve al año unos 12.000 millones de dólares.
Parte de la demanda de saborizantes está emparentada con la forma en que se cultivan las plantas y se crían los animales en el mundo. Wright me propuso que, si estaba tan interesada, hiciera un test en casa.
Me dijo que tomara tres pollos enteros. Uno corriente, de los baratos que se encuentran congelados en los supermercados; uno orgánico producido en masa, como los de Bell & Evans; y otro, que ella llamó un “pollo feliz”. Se refería a un ave que hubiera pasado su vida libre, corriendo por ahí y con una dieta evolutiva de pasto, semillas, insectos y gusanos. Wright me pidió que los asara en mi cocina y notara el sabor. “El pollo barato –me dijo– tendrá un mínimo gusto debido a su corta vida, sin acceso a luz natural y engordando con una dieta monótona de maíz y soya. El pollo de Bell & Evans tendrá unas “leves notas rostizadas y grasosas”, y el “pollo feliz” será “incomparable, con un hondo y suculento sabor a nueces”. Wright, como se podrán imaginar, prefiere consumir pollos de la variedad “feliz”, que su marido, también experto saborista (él trabaja desde casa, como consultor privado), generalmente cocina.
Yo ya sabía un poco sobre este tema. Meses antes de conocer a Wright, había tomado un curso acerca de cómo pueden reproducirse los sabores del “pollo feliz”. En medio del área suburbana de Nueva Jersey, visité una compañía llamada Savoury Systems International, un pequeño consorcio especializado en el universo del sabor. Como lo sugiere su nombre, la compañía crea exquisitos sabores a carne para la industria de alimentos. Su sede está en la esquina de un parque de oficinas en Branchburg y, como ocurre en todas las operaciones con laboratorios o sitios en los que se preparan ingredientes, la oficina está permeada por un olor. Este aroma va evolucionando durante el día. Cuando entré al edificio era dulce, frutoso y carnoso, como si alguien estuviera horneando pasabocas con sabor a pollo. Más tarde, cuando me iba, olía a bollos de salchicha. El olor a comida había superado la fragancia del Air Wick enchufado en un tomacorriente de la salita.
Dentro del laboratorio, tan pronto crucé la sala, Kevin McDermott, joven y ambicioso gerente de ventas de Savoury Systems, me ofreció un test de sabor. Lo primero que probé fue un polvo hecho de partes reales de pollo. Lo mezcló con un poco de agua caliente y lo sirvió en dos pequeñas tazas plásticas para que lo sorbiéramos. Contemplé cautelosa el pálido líquido amarillo y luego tomé un poquito. Estaba diluido y aguado –un poco repugnante–. McDermott sacó otro tarro plástico con polvo, tomó un poco con una cuchara y lo mezcló con agua caliente en un vaso de laboratorio. Este era de proteína vegetal hidrolizada o pvh. Hecha de granos de soya, la PVH es uno de los ingredientes centrales que usa la compañía para preparar sus sabores a carne, tales como el “sabor tipo pollo rostizado” y el “sabor natural de res jugosa”. El líquido de pvh sabía delicioso, como pollo jugoso marinado en salsa de soya. Sabía mucho más a pollo que la carne real. McDermott me dio a probar otra muestra de pvh, con un sabor más oscuro, casi quemado. También delicioso.
martes, 24 de julio de 2012
¿Que es el cremor tártaro o crema de tártaro ?
El cremor tártaro o crema de tártaro es un aditivo natural usado en la
industria de alimentos. El cremor tártaro se forma por sedimentación en
barriles después de que el proceso de elaboración del vino.
La crema de tártaro tiene múltiples usos en la preparación de alimentos, incluyendo la estabilización de las claras de huevo por el aumento de su tolerancia al calor y volumen, y la prevención de la cristalización de jarabes azucarados, chocolates y caramelos.
Para producir un polvo de hornear casero se puede combinar
bicarbonato de sodio y crema de tártaro.
¿Es seguro el cremor tártaro?
LA crema de tártaro tiene un contenido de potasio extremadamente
alto - 495 mg por cucharadita. Nuestro requerimiento diario de potasio es de 3500
mg. Esto supone un riesgo para las personas con enfermedad renal o personas que
toman medicación que disminuye la capacidad de los riñones para excretar
potasio. Tenga en cuenta sin embargo que el cremor tártaro se utiliza
generalmente en pequeñas cantidades.
El cremor tártaro o crema de tártaro tiene un efecto laxante. Una vez más, un
tema no importante para la mayoría de las personas ya que este aditivo se usa en
cantidades muy pequeñas en los alimentos.
miércoles, 18 de julio de 2012
¿Que es la Maltodextrina? Y que es lo que hace en su alimento…….
Seguramente
UD ha leído la lista d ingrediente de muchos alimentos en el mercado. Alguna
vez (cada vez con más frecuencia) aparece un aditivo llamado Maltodextrina. Se
estima que la Maltodextrina es usada en alrededor del 10% de todos los alimentos
procesados. Entonces, ¿Que es la Maltodextrina? Y que es lo que hace en su
alimento…….
La
maltodextrina es un polisacárido, es decir, una cadena larga de azucares unidos
entre si. La maltodextrina es producida mediante hidrólisis parcial (descomposición química mediante el uso de agua) de almidones de maíz, trigo,
papas o arroz La maltodextrina es un polvo blanco y, dependiendo de
su fuente y el procesamiento, puede tener un sabor o ligeramente dulce. La
maltodextrina derivada de trigo puede contener trazas de gluten, pero aparte de
eso, la maltodextrina no es un alergeno.
Para que se usa la maltodextrina en alimentos procesados:
1.-Como
“filler” (relleno) en edulcorantes sintéticos sólidos (para aumentar el volumen
de estos) en donde el edulcorante en si representa una fracción muy pequeña del
producto.
2.-Como
espesantes en salsas, jugos y aderezos para ensaladas
3.-Como
edulcorante en bebidas “dietéticas” Por la naturaleza suavemente dulce de la
maltodextrina y su bajo índice glicérico los diabéticos pueden utilizar la
maltodextrina como edulcorante.
En definitiva la matodextrina es un aditivo seguro utilizado como espezante y agente de relleno en alimentos procesados
jueves, 5 de julio de 2012
Sinónimos del Azúcar
Los edulcorantes sintéticos tienen 0 Calorías pero podrían
(o no) tener efectos dañinos para su salud.
- Agave
- Azúcar moreno
- Azúcar de maiz
- Azúcar invertido (miel de caña)
- Azúcar turbinado
- Acesulfame-K comercializado como Sunett / Sweet One (artificiales, 0 calorías)
- Acesulfame de potasio comercializado como Sunett / Sweet One (artificiales, 0 calorías)
- Aspartame - comercializado como Nutrasweet (artificial, 0 calorías)
- Concentrado de jugo de frutas
- Dextrina
- Dextrosa
- Extracto de malta de cebada
- E 950 = acesulfame-K
- Fructosa
- Glucosa
- Jarabe de arroz integral
- Jarabe de maíz
- Jugo de caña deshidratada edulcorante de maíz
- Jugo de caña evaporado
- Jarabe de arroz
- Jarabe de caña evaporado
- Jarabe de arce
- Jarabe de Maíz de alta fructosa
- Jarabe de miel
- Jarabe de malta
- Jarabe de sorgo
- Jarabe melaza
- Néctar de Agave
- Lactosa
- Maltodextrina
- Maltosa
- Manitol (2.6 calorías)
- Melaza
- Neotame (artificiales, 0 calorías)
- Sacarina (artificiales, 0 calorías)
- Sacarosa
- Sucralosa - comercializado como Splenda (artificial, 0 calorías)
- Sorbitol (2,6 calorías)
- Sólidos de jarabe de maíz fructosa cristalina
- Xilosa
lunes, 18 de junio de 2012
¿Los edulcorantes artificiales causan aumento de peso?
La mayoría de nosotros hemos estado disfrutando de las cosas
dulces desde que éramos niños. Durante muchos años, no parecía que se estaba
haciendo ningún daño.El azúcar (en exceso) no es saludable, por lo que suele ser uno de los primeros artículos que debemos eliminar de nuestra dieta si quiere perder peso o tener una alimentación mas saludables. Sin embargo, el renunciar al sabor dulce (uno de las 5 sabores básicos de la naturaleza que contribuyo a la evolución del hombre) no es fácil y no todos están dispuestos a renunciar al mismo
Para sustituir el azúcar, la opción obvia es algún tipo de edulcorante de bajas calorías: el aspartame, la sucralosa, sacarina, Stevia entre otros.
Estas sustancias son libre de calorías, pero realmente
contribuyen a la pérdida de peso en el mundo real? Peor aún, puede que en
realidad hagan que Ud. aumente de peso?
Dos posibles mecanismos
Reducen la tasa metabólica (menos calorías a) - no es
probable.
Ellos te hacen comer más de otros alimentos ricos en calorías
(en) - posibles
Si la ingesta de calorías está estrictamente controlada, entonces
los edulcorantes artificiales no deberían impedir la pérdida de peso. Sin
embargo, dado que la mayoría de la gente no pesará y medirá cada pieza de
alimentos que consume, existe la posibilidad de que los edulcorantes
artificiales hagan que el cerebro "quiera" comer más de otros
alimentos.
Investigadores en obesidad han descubierto algo que se llama
el "punto de ajuste de la grasa corporal", que se encuentra en el
cerebro. Al parecer, el "valor de la recompensa" de los alimentos (sabor,
sabor, textura, etc) puede afectar directamente a este punto de ajuste.
Cuando la gente come "alimentos de baja recompensa",
tales como comidas caseras simples, la consigna de la grasa corporal disminuye.
Cuando comen "alimentos de alta recompensa", como dulces y comida
chatarra, la grasa corporal se restablece consigna de sí mismo en un valor más
alto (1).
Por ahora, vamos a mantener las cosas simples y enfocarnos
en cómo los edulcorantes artificiales podrían afectar a nuestro consumo de alimentos,
el hambre y ver cómo esto afecta el peso
corporal en el mundo real.
¿Los edulcorantes artificiales hacen que usted coma más?
Echemos un vistazo a unos pocos estudios, y averiguar si
estos edulcorantes bajos en calorías aumenta el apetito y te hacen comer más en
el corto plazo.
En un estudio de 14 estudiantes de sexo femenino, sustituyendo
la limonada endulzada artificialmente endulzadas con azúcar para no disminuir
la ingesta de alimentos durante el mismo día, y de hecho los llevó a comer más
al día siguiente. (2).
En otro estudio (16
hombres) hicieron ejercicio intenso por 50 minutos. Después se les dio o agua
sola o agua con azúcar, o agua con edulcorantes sintéticos. Luego se los hizo
comer. El grupo que consumió agua sola comió un poco menos, lo que implica que
tanto las bebidas azucaradas y las azucaradas con edulcorantes sintéticos
aumentaron significativamente la ingesta de alimentos en comparación con el grupo
que solio bebio agua. (3).
¿El uso de edulcorantes artificiales está asociado con el
aumento de peso?
Varios grandes estudios prospectivos de cohorte han
descubierto que el uso de edulcorante artificial está asociado con el aumento
de peso, a pesar de ser libre de calorías.
Un estudio de 1 año de 78,694 mujeres descubrieron que
aquellos que consumían edulcorantes artificiales aumentaron de peso en
comparación con aquellos que no lo hicieron. El aumento de peso fue de alrededor
de 2 libras .
(4)
En otro estudio (3.682 participantes en el Estudio del
Corazón de San Antonio fueron seguidos durante 7-8 años.), aquellos que
consumían bebidas endulzadas artificialmente aumentado su índice de masa
corporal un 47% más que los no usuarios y se duplicó el riesgo de obesidad (5)
Por favor, tenga en cuenta que estos estudios no prueban que
los edulcorantes artificiales causan aumento de peso o una enfermedad. Sólo
demuestran que existe una asociación.
La contracara
Recientemente se publico (7) un estudio controlado aleatorio sobre
el tema edulcorantes y aumento de peso. Este estudio fue publicado en marzo 2012.
Se trata de una investigación de 6 meses con 318 pacientes obesos, los cuales
fueron divididos en 4 grupos. La diferencia entre los grupos es que un grupo
continuó bebiendo bebidas calóricas, mientras que los otros grupos bebieron
agua o bebidas endulzadas artificialmente.
Resultados mixtos
Entonces, tenemos algunos resultados mixtos.
También tenemos algunos estudios de alimentación a muy corto
plazo muestra que aumentar el apetito y la ingesta de alimentos en comparación
con el agua (pero no siempre en comparación con el azúcar).
Y tenemos un estudio
reciente aleatorizado y controlado donde las bebidas endulzadas artificialmente
disminuir el peso corporal en las personas obesas durante un período de 6 meses.
Donde esta la verdad? El tiempo lo dirá, pero hasta entonces
le recomiendo que adopte mi punto de vista sobre los productos químicos
artificiales, una estrategia inteligente
"Culpable hasta que se demuestre lo contrario"
"¿Debe Ud. evitar los edulcorantes artificiales?"
miércoles, 9 de mayo de 2012
¿Que es Proteína Vegetal Hidrolizada? (y por que se usa tanto????)
La “Proteína Vegetal Hidrolizada” (PVH) es un aditivo ampliamente
utilizado por la industria de alimentos. En los EEUU es necesario
aclarar en el etiquetado nutricional la fuente vegetal de la cual se
obtuvo el hidrolizado por lo que en ese país lo legalmente aceptable
en la etiqueta nutricional es: “Proteina vegetal hidolizada de trigo”
o “de soja” o “de maíz”, etc.
¿Como se obtiene la proteína vegetal hidrolizada?
Para producir aceite de soja o de maíz se utiliza un proceso de
extracción con solventes (hexano). Lo que queda después de esta
extracción de aceite en un material con un ato contenido de proteínas.
El material rico en proteína que queda de la industria aceitera es
usado en la alimentación animal. Es barato y existe un gran incentivo
para agregarle valor económico.
En el caso del trigo, la industria productora de almidón de trigo,
deja como subproducto a las proteínas del trigo (el gluten). El
almidón es simplemente lavado (con agua) de la harina y el material
restante (un material pegajoso amarillento) es proteína pura de
gluten.
Estos subproductos ricos en proteínas (gluten o harina proteica de
soja o maíz) se colocan en grandes bachas con ácido sulfúrico
concentrado. La mezcla es calentada por horas y horas (hasta 24-36
horas). Las proteínas son degradadas (hidrolizadas) en sus
constituyentes (los aminoácidos).Uno de los aminoácidos presentes en
estas proteínas es el ácido glutámico (conocido como glutamato cuando
forma sales---- Glutamato de Sodio o GMS).
El glutamato es una molécula que estimula los receptores del sabor
que llamamos "umami" (hay 5 sabores básicos: salado, dulce, amargo,
ácido y “unami”). El “unami” es el mismo tipo de sabor que es
estimulado por el glutamato libre presente en la salsa de soja, queso
parmesano, queso de Roquefort, salsa de pescado, nori, kombu, y el
MSG.
En resumen:
- La proteína vegetal hidrolizada es un estimulante (potenciador) del sabor (debido a que estimula nuestros receptores del sabor umami, al igual que la salsa de soja, queso parmesano, o MSG)
- Es barato producirlo ya que se parte de una materia prima barata ... (en el caso de soja y maíz, está hecho de un subproducto de la fabricación de aceite de soja y maíz que de otro modo usaría para alimentar ganado, en el caso del trigo se hace del gluten).
Y es por estas razones es que encontramos "proteína de trigo
hidrolizada," "proteína de soja hidrolizada" y “proteína hidrolizada
de maíz” (o simplemente “proteína vegetal hidrolizada”) en tantos
alimentos procesados
martes, 8 de mayo de 2012
Aditivos en Alimentos Procesados: Para que sirven?
Gracias a alguna preguntas recibidas de parte de Uds. he decidido comenzar una nueva serie de artículos en los que iré comentando acerca de la infinita variedad de aditivos que existen en los alimentos procesados. Estos aditivos están allí, en sus alimentos, por una razón específica y, generalmente, no es para mejorar su nutrición o salud. Mas bien estos aditivos permiten modificar o “mejorar” diversas propiedades (textura, sabor, olor, color, durabilidad, etc) de los alimentos procesados.
Que Ud posea la información apropiada para decidir si consume o no un alimento procesado es uno de los objetivos de este blog. La decisión es suya. Obviamente, una alimentación saludable no debería incluir estos compuestos químicos “extra-alimentarios.”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


